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Pablo Gil y Jaime Bartolomé, directores de GilBartolomé arquitectos y su equipo, han proyectado la nueva terminal de pasajeros en colaboración con la ingeniería española Typsa, y la Pakistaní Asian Consulting.

El diseño de GilBartolomé Arquitectos se impuso en un proceso competitivo, llevado a cabo en Octubre de 2015 a las propuestas de otros potentes consorcios europeos y norteamericanos. Las obras comenzarán a finales de 2017.

Esta nueva y emblemática terminal busca convertir al aeropuerto de Lahore en un importante nodo de comunicación aérea mundial afianzando el crecimiento económico de Pakistán y proyectando una imagen de modernidad al exterior.

Uno de los mayores retos para el diseño era la necesidad de incorporar la terminal existente, con capacidad para 4.5 millones de pasajeros al año, integrándola estética y funcionalmente en el esquema final y manteniéndola operativa en el transcurso de las obras.

Para conseguirlo, se optó por mantener casi intacta la terminal existente, construyendo el nuevo edificio alrededor y dejando un patio ajardinado atravesado por pasarelas, entre ambos que introduce luz en todos los niveles del conjunto. El resultado pone en valor el edificio existente que data de 2003, a la vez que propone un conjunto coherente y un esquema funcional interior sencillo y flexible.

El diseño del edificio responde a la topografía plana de la ciudad de Lahore y se inspira en los colores terrosos de la arquitectura de cerámica del Punjab, que es además la del edificio existente y la de la mezquita adyacente, a la cual el nuevo edifico responde con el diseño de una conexión directa y un parque para el uso y disfrute de los viajeros.

La sala hipóstila. Un gran espacio público contemporáneo para Lahore

Es tradición en Pakistán que familia y amigos acompañen al viajero al aeropuerto y permanezcan allí hasta que el avión despegue o hasta que el viajero llegue de un viaje, convirtiendo el vestíbulo del aeropuerto en espacio público que debe alojar a mucha gente durante espacios de tiempo prolongados. Esta particularidad constituye una oportunidad para proponer un espacio bello y vibrante para viajeros y familiares. Aspectos funcionales y de seguridad aparte, este ha sido el objetivo primordial del diseño.

Se trata de un espacio de 18 metros de altura, separado en dos niveles abiertos y ordenado por la estructura de pilares que sustenta la cubierta. Tanto la sala de facturación, arriba, como las cafeterías, restaurantes y jardines interiores debajo, permiten disfrutar de un espacio que conecta la tradición arquitectónica de las grandes salas hipóstilas con el lenguaje de diseño contemporáneo de Gilbartolome y con las técnicas constructivas innovadoras que la oficina utiliza en sus proyectos (ver Casa del Acantilado).

Una atmosfera llena de luz y vegetación

El diseño de la iluminación y la incorporación de vegetación interior han sido dos temas fundamentales en este proyecto.

La incorporación de vegetación dentro del edificio  produce innegables efectos positivos en los usuarios. Efectos tales como la reducción del stress y la ansiedad, mejoras en la concentración y el bienestar percibido, han sido estudiados ampliamente (Ulrich[1], 1984, Lohr[2], 1996, Faber Taylor[3], 2002). Los efectos estéticos de la vegetación no se limitan a los visuales sino que incorporan el olor, la humedad y una mejora en la calidad del aire que evoca un sentido de conexión y continuidad con la naturaleza, de lujo y de atención cuidadosa.

La iluminación es un tema fundamental en los espacios públicos. En este caso, hemos propuesto un sistema que combina la luz natural, debidamente modulada, que penetra a través de unos lucernarios en cubierta, con un sistema de luz artificial indirecta que emana del falso techo mezclándose para conseguir una atmosfera cálida que acentúa la riqueza formal y geométrica del techo, y que le confiere un carácter muy particular nunca visto en un aeropuerto.

[1] Ulrich, R., (1984), View through a window may influence recovery from surgery. Science, 224, pp. 4647.

[2] Lohr, V. , (1996), et al., Interior plants may improve worker productivity and reduce stress in a windowless environment. Journal of Environ-mental Horticulture, 14.

[3] Faber Taylor, A., (2002), et al., Views of nature and self discipline: evidence from inner city children. Journal of Environmental Psychology, 22, pp. 49-63,